🧊 CUANDO EL FRÍO SE SIENTE EN TODO
El frío no avisa, solo llega. Entra por las ventanas, se mete en las calles y termina quedándose en nosotros. Desde el norte, donde amanece con escarcha, hasta el sur, donde el viento se siente distinto, México baja el ritmo. La gente camina más rápido, el sol tarda más y el silencio dura un poco más.
Con el frío, la vida se desacelera. Las ventas bajan, los días se hacen largos y el ánimo también se enfría. No porque falte fuerza, sino porque el cuerpo y el corazón necesitan pausarse. No es flojera: es invierno.
Afuera hay bufandas, gorros y chamarras que abrigan. Adentro, cada quien encuentra su manera: un café, una canción, una llamada que ya no se pospone. Vestirse cálido no es vanidad: es otra forma de decir “aquí sigo”. Los tonos neutros, el gris y un toque de lavanda parecen abrazar lo que las palabras no alcanzan. El cuerpo pide abrigo. El alma también.
El frío nos recuerda que somos vulnerables, pero también que podemos crear calor: en una risa compartida, en una sopa que alcanza para dos, en un abrazo buscado sin tanto pretexto. Cada invierno trae su lección: no se trata de resistir a toda costa, sino de sentirse y cuidarse.
Si esta onda gélida te congela los pies, que no te congele el corazón. Sal un momento, mira el cielo, ajusta la bufanda y sigue. El frío no se vence: se atraviesa.
🎧 Canción para acompañar el frío
“Vienna” – Billy Joel
Porque a veces la vida te está diciendo: baja el paso, respira, todo llega a su tiempo.
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